Las cosas más siniestras suceden en Navidad… creo. Es ya 26 de diciembre y este post hubiera sido más acertado el 24 o 25, pero como se deben imaginar en La Caja De Música estabamos muy ocupados preparando romeritos, recalentándolos y bebiendo cerveza Noche Buena, así como ensayando fórmulas (siniestras) para que ambas delicias existan durante todo el año. ¡Todavía no logramos nada!
Entre esas cosas siniestras que suceden en Navidad está el álbum de Julian Koster, miembro del colectivo Elephant 6, del cual emergieron importantes bandas indie en los noventa, entre ellas Of Montreal y Neutral Milk Hotel. Julian también es miembro de Neutral Milk Hotel y The Music Tapes.
En el 2008 y a través de Merge Records, Julian lanzó un álbum titulado The Singing Saw At Christmastime y se llama así porque el álbum está interpretado con una singing saw, -una sierra que canta-, es decir una sierra que se utliza como instrumento musical… hablando de cosas siniestras y demás, aquí el track y feliz fin de año!
Julian Koster
“Let It Snow”
The Singing Saw At Christmastime
Merge, 2008
Esta es una versión como en vivo, que no se ve nada pero bueno… Se las iba a poner en streaming pero Soundcloud está pacheco. Si quieren descargar la canción de manera gratuita y legal den click aquí, cortesía de Stereogum.
En La Caja de Música a veces publicamos unos dibujitos dedicados a alguna canción, por lo general no están tan padres como estos… Ayer en la noche mi hermano me enseñó casualmente los dibujos de una amiga suya, cuando los vi me sentí transportada a mis años de prepa, falda de cuadros y zapatos boleados, y horas interminables en clase, las cuales sobrevivía haciendo dibujitos en el margen de mi cuaderno.
Regina Kuri va en 5to de prepa y en vez de hacer “letreritos” o cartitas con absurdos jeroglíficos, hace estas caricaturas-tributo del cuarteto de Liverpool. Me encantaron porque tienen como con esa inocencia y humor o ironía escolar, donde John Lennon o Sir Paul McCartney tienen ojos saltones y manitas regordetas con cuatro dedos. Son acertadas y encantadoras, y si no les sacan una sonrisa es porque nunca tuvieron 17 años o porque nadie les pasaba recaditos a mitad de la clase.
Si quieren contactar a Regina, este es su correo: <r_kuri19@hotmail.com>
Ayer que estuvimos de hogareños todos, me puse a arreglar mi cuarto, y estas son unas de las canciones que me acompañaron, unas cuantas novedades
Los puse en streaming para que puedan echarles una oreja… HEY! HEY! Es lenguaje figurado. Si quieren descargarlas de manera gratuita y legal, como Dios manda, métanse a RCRD.
Best Coast
“When I’m With You”
Si quieren saber más de esta banda de chicas les recomiedo visiten el siguiente blog, me encanta su nombre: Clases de baile para indies
Tengo una amiga que se llama Valeria y alguna vez tuvo una cosa que se llama ADD: Déficit de Atención. Ahora lee libros en 15 minutos y tiene puras buenas calificaciones. Su mamá dice que a pesar de que le recetaron Ritalin no quiso dárselo, Valeria se convirtió en un prodigio académico por puras terapias y cosas… Mi teoría es que todas las mañanas la mamá de Val muele las pastillas y se las echa en el jugo de naranja sin que ella sepa. De ahí que la conozcamos como Valentín Ritalín.
El pasado martes 8 de diciembre, fue su cumpleaños y como es mi mejor amiga le hice un mixtape con canciones sobre niñas bonitas e inteligentes como ella, con arte y todo. Esas pastillitas redondas de la portada son en efecto Ritalines. Si quieren seguirla en Twitter, aquí está su página.
Aquí está el playlist, dénle click para verla imágen más grande:
Así es. No se ha posteado nada en el blog de La Caja De Música, pero tampoco se pueden quejar mucho porque no es como que se metan. O sí, quéjense. A ver… La verdad en este blog somos muy cordiales y la disculpa a nuestros reducidos suscriptores (reducidos porque son poquitos no porque sean chiquitos) es ampliamente sincera.
Ahora… Acabo de llegar a mi casa y me acabo de dar cuenta que misplaceé las llaves de mi casa. Por misplacear significa que no sé dónde están, pero que espero que las haya dejado en ciertos lugares, en caso de que no estén en ciertos lugares entonces será evidentemente un caso común de extravío. Ash!
Estoy esperando a que llegue alguien de mi familia y me abra, y mientras espero estoy pegada a la puerta de mi casa donde me llega la señal de internet. Bendito el wi-fi!
A todo esto, he aquí una canción del 71 de una dulce chica conocida como Melanie Safka… una canción sobre llaves y cómo a veces las chicas nos podemos tornar en temibles acosadoras (…en patines).
Nadie hizo tanto alboroto cuando Feist presentó una versión de “1, 2, 3, 4” en Plaza Sésamo con la noble intención de enseñar a los niños a contar. A lo mejor este evento pasó desapercibido para los recelosos guardianes de lo independiente sólo porque la escena es abrumadoramente tierna. La verdad, aprender a contar hasta cuatro está muy bien, parece ser un número importante: el cuarteto de Liverpool, Los 4 Fantásticos, los cuatro jinetes del Apocalipsis, los cuatro dedos de los Simpson…
El develamiento del soundtrack de New Moon, nuevo filme de la saga de vampiros de Stephanie Meyer,dio rienda suelta a una innecesaria polémica: las pubertas que colocan sus pulsiones libidinosas en Edward Cullen no hacen lo mismo con Thom Yorke, tampoco lloran sus desencantos al ritmo de Grizzly Bear, Bon Iver, Death Cab For Cutie y mucho menos del grasoso Black Rebel Motorcycle Club. Es cierto que Twilight, contó con “Supermassive Black Hole” de Muse o “15 Steps” de Radiohead, -a Thom Yorke le están saliendo colmillos. A diferencia de New Moon, aquella selección fue más complaciente en términos comerciales. ¿Qué es lo que pretenden con mezclar hordas de adolescentes poperos con las órdenes del sagrado underground?
La primera teoría es paranoia casi injustificada, la franquicia de chupasangres preparatorianos quiere expandir su mercado, incursionar en nuevos nichos: “Acérquense chavitos alternativos… no mordemos”. Un soundtrack como el elegido para New Moon, puede validar de cierto modo la película, sofisticarla; de ser un contenido equiparable a Highschool Musical, puede legitimizarse con un poco de buena música. Es lo justo después de haber hecho de los vampiros un sarta de veganos de suburbio. La segunda teoría es más honesta: lo independiente está de moda. La pregunta es si los indie lovers se sienten halagados de ver a sus bandas trascender la secrecía de los subterráneo o si se sienten como si sus pulcras bibliotecas musicales hubieran sido saqueadas por la mugrosas manotas del mainstream.
En plena crisis discográfica, el acaparamiento no tiene lugar. La industria independiente y el legendario Do It Yourself desde un principio anhelan la exposición, siempre bajo sus propios valores y condiciones, pero la finalidad también es vender. A lo mejor lo más recomendable es ir reclutando devotos desde chiquitos, como Lesley “Duquesa del indie” Feist, lo haría.
…Como los lobitos están enamorados de la luna, lo estamos del soundtrack de New Moon. Pistas como “I Belong To You” de Muse y a lo mejor alguna otra, podrían ser como los cráteres que preferimos no ver, porque todos dicen que el amor ciega. Como ya saben la selección está llena de pura bestia del indie, no precisamente los más populares entre la chamacada fan de Twilight; extrañamente se ha vendido como si fueran rocas lunares… de las lunas de Júpiter.
Por canciones como ésta está muy bien ser niña:
“Satellite Heart”
Anya Marina
The Twilight Saga: New Moon
Me gustaría tratarlo con más detenimiento, pero la verdad… no tengo tiempo y todavía le estoy dando vueltas al disco.
Es tiempo de sacar aquel suéter de tejido grueso para protegernos del aire frío y disfrutar del tímido sol de noviembre mientras nos tomamos un té sabor buena ondita…
“Baby”
Devendra Banhart
What Will We Be
Warner Bros. Records, 2009
Un hippie perdido en pleno 2009: Devendra Banhart presenta su nuevo sencillo “Baby”, una canción de amor a su simpática compañera -que asumimos también usa pesados suéteres de lana- y quien viaja con él, como diría la letra, en un tren chu chu.
El corte pertenece a What Will We Be, el séptimo álbum de estudio de este músico excéntrico y libre asociador de ideas. “Baby” es una rebanada ideal para describir el sonido del álbum que para no romper la costumbre, consta de tiernas y virtuosas guitarras y aleatorias letras de temblorosa voz.
Su trabajo está incluido dentro del género New Weird America –nueva América Rara- (jajajaja), el cual encasilla al folk psicodélico de nuestra década. Denvendra es raro y es gringo, aunque también es mitad venezolano, pero sabe que el combo guitarra y voz es atemporal, pues siempre nos calentará el corazón.
Apareció en 1996 como Pitchfork Media, ahora lo conocemos como Pitchfork a secas. Pitchfork.com, es el sitio obligado para enterarse de todo lo que sucede en la escena independiente, sino es que ya es, su enciclopedia oficial. Su especialidad son las novedades: álbumes, bandas y sencillos, así como las esquizofrénicas actualizaciones del quéhacer underground. Por su rigurosidad analítica y perseverancia, -que se podrían resumir en que son unos geeks-, este portal se ha convertido en el poderoso selector y lupa, bajo la cual tienen que pasar los desembarques de música nueva. Con tanta mercancía algunas cosas se les tienen que escapar o a lo mejor se hacen los de la vista gorda.
Para una banda indie es crucial ser reseñado en Pitchfork, cuales estudiantes de primaria lo más importante es obtener lo más cercano a un 10, pues este consejo de críticos utilizan la misma escala de calificaciones por la cual en nuestra infancia, varios nos quedamos sin jugar Nintendo o salir a fiestas un mes. En la industria musical un 9 llenaría los foros donde se presente tan aplicado artista, un 5 reduciría las ventas y un 0.0 volcaría a la producción al cesto de basura sin que nadie se toque el corazón, como fue el caso del álbum Travistan de Travis Morrison miembro de Dismemberment Plan.
¿Quién se cree Pitchfork? Con su característico estilo de redacción siempre discursivo pero anal y diseccionador; con sus conteos de los mejores álbumes y tracks de cada década, con sus listas de favoritos para fin de año, su canal de televisión y su Pitchfork Music Festival. Parece que se ha convertido en el Jabba The Hutt del contrabando musical. Exhibir de manera privilegiada cuatro discos diarios, 1460 al año, es galácticamente monstruoso.
Sin embargo, esa es la humilde labor del periodismo musical. Como civiles no podemos con tanta música nueva, es normal sentirse como cuando fuimos al supermercado por primera vez. Pitchfork y los cientos de devotos a la crítica musical: nos lo dan todo, picadito y en la boca, -aunque mayuguen algunas verduras en el intento. Lo que es importante es consentir a nuestro paladar sonoro y confiar en nuestras curiosas papilas: hay pan y Aladino si se quiere un sándwich de mantequilla de cacahuate, le podemos echar catsup al arroz, cajeta a las quesadillas. ¿Qué se creen los gourmets? Ellos no saben del corazón. Escuche y coma usted lo que le apetezca.
El consejo editorial de La Caja de Música tiene firmemente planeado, -y esto es a la vez parte de su misión desde Su fundación en 1800—>2009-, publicar los videos de Grizzly Bear, salga el que salga, llueve, truene o relampague, o así decidamos irnos a vivir al bosque donde no podamos postear porque un ursus arctos horribilis nos haya destrozado a zarpazos.
(No tenemos la menor idea de cómo se deletrea zarpazos, y si lo googleareamos perdería su encanto: esta es otra estipulación editorial)
Lo mejor es que todo ese mundo orgánico convive con elementos alienígenas, o tecnológicos, como el sonido acústico de su música convive con lo electrónico. El video fue dirigido por Allison Schulnik, denle click a su nombre para saber más de ella.
Aquí el video…
“Ready Able”
Grizzly Bear
Veckatimest
Warp Records, 2009
Un bosque, un montón de monigotes que antes parecen reales que ser de plastilina sólo porque vibran con más vitalidad y afectividad que muchos seres humanos que conozco.
El sonido y la estética de Grizzly Bear siempre me ha remitido a la casa de mi abuela paterna, llena de figurillas y muñecas de porcelana, relojes de madera con péndulos labrados o péndulos dorados, con un pajarito que anuncia la hora del día…
Un video como este me hace pensar en ese mundo entre polvoroso (acabo de inventar el término polvoroso) y lleno de luz donde todos los pequeños seres y criaturas que decoran la casa de mi abuela, viven entre las ramas y las espigas mojadas e interactúan en un baile con la belleza y la exactitud del interior de un reloj con mecanismos de rutina aleatoria.
Algo muy parecido a lo que sucede dentro de una caja de música, donde diminutas personitas multicolores y elásticas hacen trabajar los engranes y que se interprete una partitura, para que la música rebote contra las paredes que los confinan. Algo NADA parecido a lo que vemos todos los días en clase, en el tráfico, en nuestro cubículo de trabajo… y a pesar de eso, lo más extraño es que todo el mundo dentro del video, por más desconectado e inverosímil que parezca, tiene sentido como si tuviera un vínculo con lo que tenemos adentro de la cabeza. A lo mejor no entendemos la trama, pero esas figurillas de plastilina son lo que habita en nuestros sueños, moviéndose en una pantallita como algo que no es ajeno a nosotros… A lo mejor nuestro cerebro es un bosque como este, …estaría mejor.
(Hmmm…)
Quiero vivir adentro de los videos de Grizzly Bear… quiero vivir en un bosque…
Aquí una imagen que ilustra el sentimiento, no me acuerdo de quien es… ni de donde la saqué: