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Sexo, Facebook y Louis Vuitton

Un pequeño grupo de jovencitas “antreras” se aglomeran frente una cámara digital sacando la lengua o desplegando su sonrisa mejor ensayada, pero todas se ponen de acuerdo en hacer el mismo gesto manual: un puño en el que el dedo pulgar, el índice y el meñique están desdoblados, señal de que aquellas muchachitas están “echando el rock”. Sigue leyendo

Pop libre de culpa

Aceptémoslo, por razones más poderosas que los muslos de Beyonce o los avistamientos bizarros de Lady Gaga, hay canciones pop que nos hacen cambiarle a la estación de “hits”. Por lo menos en La Caja De Música nos hemos sorprendido emocionados como quinceañeras bailando  “Hot ‘n’ Cold” de Katy Perry o a sacudiéndonos con “All The Single Ladies” mientras mostramos con énfasis el dedo anular.

Está bien, casi no nos da vergüenza, sucumbir de vez en cuando a los ritmos más comerciales es la muestra de que todavía somos seres humanos… o en el caso de Beyonce, solteras. Hasta Girltalk sabe que mientras tengamos un par de orejas las canciones pop siempre harán que las pistas de baile tengan exceso de población. Incluso es algo bien hipster declarar quitados de la pena que cuando teníamos 12 años compramos el Oops! I Did It Again de Britney Spears.

La generación de actuales veinteañeros fueron malcriados en una época que comprende la decadencia y muerte de Michael Jackson, el nombramiento de Justin Timberlake como Rey del Pop de transición, y el golpe de estado por parte de todo lo que surja del Disney Channel.

Ya sea Timberlake o los Jonas Brothers existe un repudio desmedido contra las canciones pop; una resistencia alternativa contra el ejército de tracks plásticos construidos con beats de bibliotecas de audio, playbacks y trucos asquerosos. Hay un grupo de gente que sabe y que presenta pruebas convincentes de que Pink en realidad no puede cantar colgada de una cuerda como lo hizo en los MTV Awards 2009.

La Caja de Música le ha preparado a todos esos revoltosos una dosis necesaria de azúcar a base de Pop, libre de culpa (fórmula mejorada conocida también como Pop para alternativos). Dentro de lo que va del año y dentro de lo que más o menos nos ha gustado, les ofrecemos este catálogo para que lo disfruten en la medida que puedan tolerar el azúcar, el silicón y demás sintéticos.

The Bird And The Bee, su track “I Can’t Go For That” es un sustituto de cortes azucarados para nenas enamoradas, además de un sustituto para la versión original de Hall & Oats de 1981.

Goldfrapp con “Rocket” ocupa el lugar de aquellas mujeres electrónicas devora hombres como Kylie Minogue…

Shy Child con “Disconnected” es un reemplazo de la fiesta Timbiriche…

Janelle Monáe con “Tightrope” una alternativa a la típica diva hip-hopera pero sin la violencia doméstica… (coff coff Rihanna)

Bienvenido al reino animal

En los albores del Rock ‘N’ Roll brotaron de entre la maleza bandas como The Monkees, The Byrds, The Animals y por supuesto The Beatles respondiendo al llamado del reino animal con sus composiciones. Varias décadas después, la fauna sigue siendo una fuente de inspiración para nombrar proyectos musicales, los carteles de los festivales ahora leen agrupaciones como Grizzly Bear, Deerhunter, Gorillaz y Animal Collective. La tendencia es eliminar el artículo the antes del nombre desechando la posibilidad de pensar en ellos como un equipo de boy scouts en campamento.

Se puede llamar paranoia o teoría de la conspiración pero este fenómeno de biodiversidad en la escena musical tiene una especie de resonancia medio-ambientalista. Hace cincuenta años no hubiésemos reparado en ello: el derretimiento no estaba dejando varados a los osos polares y contrario a “Robots” la canción de Flight Of The Conchords que ofrece una mirada al futuro, todavía quedaban muchos elefantes. Es inconciente, o por lo menos artistas como Arctic Monkeys o Cat Power no han declarado que se llaman así a modo de protesta ecológica.

A lo largo de la historia, hemos optado por representar con imágenes de animales poderes que no poseemos. Un chango o un cocodrilo resultan poderosos tótems para una banda de rock, lo interesante es lo familiarizados que los músicos y la audiencia estamos con los animales… o por lo menos la frecuencia con la que recurrimos a sus nombres en las bibliotecas musicales, listas de fin de año y frecuencias radiofónicas.

En la familia de roedores tenemos a Frightened Rabbit, al productor Danger Mouse y por supuesto Modest Mouse. Los insectos vuelan a la par de las aves con The Bird And The Bee, Andrew Bird y los Doves. La escena se empantana con bandas como Cocodriles e Eels. En el rango de los animales con pezuñas se encuentra Deerhunter, Caribou y Band Of Horses; en el rango de los grandes mamíferos Grizzly y Panda Bear, en el de los colmillos Patrick Wolf, Wolf Eyes y Wolf Parade. En el mar navegan Noah And The Whale y Hootie And The Blowfish… Parece que Greenpeace tendrá que cambiar de giro y desplazar a Pitchfork.

La Caja de Música no planea asaltar botes balleneros, pero quisiera compartir su población animal con el resto de los ecosistemas.

Usted no es una vaca

Vaca, Jilotepec Abril 2010 – Foto: Susana Medina

El sol está por descender mientras el ganado es arreado entre barrotes y vallas hasta el gran corral. Al llegar ahí cada cabeza se acomoda como puede en general, o como puede en preferente, hasta que sólo se puede ver sobre la explanada un mar de lomos. Algunos se apresuran a beber sus primeras cervezas, otros se las arreglan dentro de un Sanirent, mientras los demás hacen moo y alardean sobre sus profundos conocimientos musicales. Este ganado en lugar de pezuñas lleva sus “tenisitos” Converse; Nike Dunks en el caso de los sementales.

Aunque se haga tarde esperan pacientes sobre su corral de cemento o hule espuma, hasta que dejan de ser vacas bonachonas y empiezan a recordarle al pastor que de vez en cuando también vende hule. Aún así espera y espera sin nada qué pastar, hasta que a lo lejos se apagan las luces del escenario. Todos múan mientras unas cuantas sombras se colocan tras sus instrumentos, el ganado emocionado se perfila empujando hacia delante todo lo que la masa le permite.

Querido lector de La Caja De Música que gusta ir a cuanto concierto puede: usted, no es una vaca, es un gourmet musical. Y mejor aún, usted es un consumidor inteligente. Permítanos explicarle por qué…

El honorable público debe de ser siempre comprensivo y proceder dentro de un foro bajo las indicaciones de sus organizadores, sabe que ellos actúan pensando en su seguridad y entretenimiento. Sin embargo, cada asistente debe esperar y recibir lo que se merece por haber entregado sus moneditas a la par de un carguito extra de Ticketmaster. Un consumidor inteligente sabe cómo emplear su dinero, un par de boletos son una excelente inversión, por lo cual espera que el concierto cuente con lo siguiente:

En primer lugar y bajo ninguna circunstancia, la señorita que vende cervezas puede gritarle porque usted no trae cambio. Inciso B), Cada asistente debe de poder ingresar al área por la que pagó, y los accesos a dichas áreas no deben de ser un absurdo cuello de botella. C) El concierto debe empezar a tiempo; algunos becerritos tienen hora de llegada. Es comprensible que un evento se retrace pero carece de sentido que se anuncie que la banda saldrá en 15 minutos cada 15 minutos. Además, si los organizadores no pueden ponerse de acuerdo con las autoridades correspondientes de la Ciudad para proporcionar transporte, no estaría mal que un concierto se acabara antes de que cierre el metro.

Inciso D) El público jamás debe de ser responsabilizado por las fallas de los organizadores. E) El sonido debe ser cumplidor con todo el foro además de la zona preferente. F) El momento de la salida es el que más requiere de precauciones, de nuevo es absurdo que esta sea un cuello de botella y que toda la concurrencia se arriesgue entre la masa. Asterisco: el empleo de granaderos asusta y ofende.

La realidad, es que la cualidad más destacable de un consumidor inteligente, portador de un boleto para un concierto, es que a pesar de que la presentación del artista haya sido excelente, no se olvida del incumpliendo de los incisos anteriores: un consumidor inteligente recuerda que lo trataron como vaca aunque la banda haya dejado sus glóbulos rojos sobre el escenario, y recuerda la poca atención que se le puso a su seguridad. No se trata de dejar de ir a los conciertos y festivales, ni de satanizar a la promotora que los organice. Un consumidor inteligente hace los comentarios y quejas siempre pertinentes, con la finalidad de que la próxima vez sean resarcidos y se tomen todas las precauciones.

El único momento en el que el foro puede ser un verde pastizal y el público un ganado de vacas felices y regordetas es cuando la banda está sobre el escenario.

*Sintonicen Delicatessen, el programa de música nueva de Ibero 90.9, todos los Miércoles a las 10:00 am. En él habrá reseñas de tracks, entrevistas y editoriales como esta.