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October

Bienvenidos! Ya sabemos que no está chido que los últimos dos posts sean de Broken Bells, y tampoco está chido que empecemos cada uno de ellos con una excusa o una disculpa… Nontheless esos son los vicios de La Caja de Música y sólo por los vicios y defectos se ama realmente al otro. Además claramente no nos importa.

En fin, Broken Bells nos mandó en su maravillo newsletter que ya les recomendamos, el nuevo video de su sencillo “October”. Una de dos: pueden hacer su propio recorrido interactivo visitando este link, ooooo pueden ver el recorrido de otro usuario, ya que puedes guardarlo. Si no mal recordamos Arcade Fire también hizo un video interactivo para “Neon Bible”… sí le dan click al título de la canción también pueden verlo (duh!).

Mi CD, My Prrrrrrrecious!!!

Una criatura tímida se desliza discretamente hacia la sucursal más cercana de la única franquicia que vende discos en su país. En sus fríos y largos dedos sostiene unas cuantas monedas que le sobraron de la quincena, o una virginal tarjeta de crédito dispuesta a desfalcarse por un redondo y luminoso objeto de deseo. Unos minutos después la misma criatura, ahora apresurada, abandona la tienda hasta encontrar un lugar dónde desempaquetar su compra, dicho sitio no necesariamente se encuentra cerca de un reproductor de discos compactos… Desprende el plástico y las engorrosas etiquetas que lo preservan. Jorobándose sobre los desenvuelto susurra con ternura “mi CD, …¡my prrrrecious!” mientras acaricia en signo de adoración la textura y el arte del libreto.

Si usted se regocija en el ágil fluir de las carátulas digitales en su biblioteca de iTunes y no lo seduce el arte de los discos físicos, ediciones especiales o boxsets: ¡lo felicitamos! Usted ha dado un salto evolutivo, sus hijos nacerán sin muelas del juicio y no presentarán el inútil “dedo chiquito” en sus pies. El Apocalipsis puede augurar la inminente extinción del CD, así como puede parecer que las disqueras cuelgan del precipicio y que los Torrents les están pisando los dedos para hacerlas caer… La situación no es tan grave, en el fondo del abismo las esperan unos cuantos fetichistas que sostienen trampolines para aquellos dispuestos a adaptarse al nuevo consumo musical.

Sin detenernos en el futuro de la industria, ni en el modelo comercial que hará de dicho negocio algo redituable, concentrémonos en aquellos engolosinados que aún invierten en una copia física. Son pocos, pero aún existe un nicho importante dispuesto a pagar si el contenido del producto posee un valor extraordinario. En el año 2009, la edición especial del álbum Eating Us de Black Moth Super Rainbow venía en una caja peluda que se agotó por completo en órdenes de apartado. La colaboración Dark Night Of The Soul entre Danger Mouse y Sparklehorse con una serie de cantantes, no imprimió disco alguno, pero sacó a la venta 5000 copias de un libro cuyas 100 páginas ilustraban la música con fotografías capturadas por David Lynch; acompañadas por un poster y un CD en blanco: ahí para que lo baje usted y lo queme. En el 2010, Beach House lanzará Teen Dream complementado por un DVD que contendrá un videoclip para cada corte de la producción.

A pesar de que el combo LP más descarga de mp3 puede suprimir al disco compacto, con el resurgimiento tsunami del vinilo y las nuevas posibilidades tangibles y visuales para la música, ¿podemos decir que el formato físico está muerto? El fetiche del CD o LP, así como el boleto de concierto autografiado, implica asignarle un valor mágico al objeto, que seamos realistas, no es inherente a él. Parte de ese poder es llegar a poseer un pedazo de la banda -“con esta copia del It’s Blitz tengo un cachito de Karen O”. Las ediciones físicas nos hacen cómplices, y aunque ya no sean el negocio multimillonario a la usanza del Thriller de Michael Jackson, son el capricho de un número muy respetable de gollums coleccionistas. No es melancolía ni pánico, el mercado se ha reducido y ha llegado el momento de que las transnacionales, distribuidoras y menudistas repiensen sus demandas financieras.

*Esta artículo también lo pueden encontrar en Ibero 90.9 y escuchar editoriales como esta en Delicatessen, programa de música nueva de Ibero 90.9

Más colaboracionitis!!!

“The High Road”es un sencillo para aquellos que extrañaban la voz del vocalista de los Shins, James Mercer, y para aquellos otros que jamás tendrán suficiente de Danger Mouse…

“The High Road”

Broken Bells

Broken Bells

Columbia, 2010

Colaboracionitis: Síndrome crónico característico de los músicos cuando ya no encuentran qué más hacer con sus bandas originales. Ejemplo:

Broken Bells es un dúo conformado por James Mercer de los Shins y el as productor Danger Mouse, miembro de Gnarls Barkley.

(La colaboracionitis no es una síndrome negativo y se puede vivir una vida normal padeciéndolo)


Parece que estos dos sujetos se cayeron bien al colaborar en Dark Night Of The Soul a la par de Sparklehorse, pues esta vez el Sr. Mercer y el Sr. Mouse dejan escapar este sencillo como una probadita de lo que nos espera el siguiente marzo del 2010, fecha en la que saldrá a la venta el álbum homónimo de la banda.

En Broken Bells, el vocalista de The Shins se encarga de las vocales, la guitarra y el bajo. Danger Mouse toma sin excepción la producción del proyecto así como la batería, el órgano y el sintetizador. Sin duda una producción de múltiples arreglos donde la lírica ingeniosa de uno y la maestría musical del otro nos hacen recorrer caminos de variante altura.

The Shortwave Set!!!

Una reseña, también del 2008, pero unos de los álbumes favoritos de la Caja de Música, y digno también de ella por su estética y sonido a maquinaria antigua-espacial.

The Shortwave Set

Replica Sun Machine

Wall of Sound 2008

El 2008 se vio interferido por emisiones misteriosas provenientes de un transmisor de corto alcance. The Shortwave Set presentó su segundo álbum Replica Sun Machine, frecuencia mágica a la que se es bienvenido si es descubierta entre el enmarañado espectro sonoro.

La producción encierra una melancolía por el rock perdido entre el final de los sesenta y el principio de los setenta, que se suspende en una atmósfera electrónica que propone un sonido de belleza atemporal. La banda está integrada por dos caballeros ingleses, uno de ellos David Farrell en la consola, el otro Andrew Pettitt que junto a la viajera intergaláctica Ulrika Björsne, se encarga de las guitarras y la voz.

Danger Mouse, mitad de Gnarls Barkley, el culpable del terrorífico Grey Album y productor de otras joyas de este año como Attack & Release de The Black Keys; se vio implicado en este disco de The Shortwave Set. Bajo la disquera Wall of Sound, el cielo multicolor de Los Ángeles y los superpoderes de Danger Mouse, Replica Sun Machine es una producción en la que incluso las canciones más oscuras están iluminadas por el sol. Los arreglos de cuerdas de Van Dyke Parks (legendario colaborador de los Beach Boys) y la viola de John Cale (de The Velvet Underground) participan en esta convergencia de atardeceres californianos y esoterismo de Avalon.

A pesar de que el álbum se despide, anunciando que al final del viaje algo está inexplicablemente mal, Replica Sun Machine es de lo mejor del 2008. Su resplandor acústico y la esfera electrónica que lo rodea, son la prueba de que estos ropavejeros espaciales logran que lo antiguo y la tecnología se reconcilien para elevarnos en un viaje lisérgico donde siempre nos va a besar la luz del sol.