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Mi CD, My Prrrrrrrecious!!!

Una criatura tímida se desliza discretamente hacia la sucursal más cercana de la única franquicia que vende discos en su país. En sus fríos y largos dedos sostiene unas cuantas monedas que le sobraron de la quincena, o una virginal tarjeta de crédito dispuesta a desfalcarse por un redondo y luminoso objeto de deseo. Unos minutos después la misma criatura, ahora apresurada, abandona la tienda hasta encontrar un lugar dónde desempaquetar su compra, dicho sitio no necesariamente se encuentra cerca de un reproductor de discos compactos… Desprende el plástico y las engorrosas etiquetas que lo preservan. Jorobándose sobre los desenvuelto susurra con ternura “mi CD, …¡my prrrrecious!” mientras acaricia en signo de adoración la textura y el arte del libreto.

Si usted se regocija en el ágil fluir de las carátulas digitales en su biblioteca de iTunes y no lo seduce el arte de los discos físicos, ediciones especiales o boxsets: ¡lo felicitamos! Usted ha dado un salto evolutivo, sus hijos nacerán sin muelas del juicio y no presentarán el inútil “dedo chiquito” en sus pies. El Apocalipsis puede augurar la inminente extinción del CD, así como puede parecer que las disqueras cuelgan del precipicio y que los Torrents les están pisando los dedos para hacerlas caer… La situación no es tan grave, en el fondo del abismo las esperan unos cuantos fetichistas que sostienen trampolines para aquellos dispuestos a adaptarse al nuevo consumo musical.

Sin detenernos en el futuro de la industria, ni en el modelo comercial que hará de dicho negocio algo redituable, concentrémonos en aquellos engolosinados que aún invierten en una copia física. Son pocos, pero aún existe un nicho importante dispuesto a pagar si el contenido del producto posee un valor extraordinario. En el año 2009, la edición especial del álbum Eating Us de Black Moth Super Rainbow venía en una caja peluda que se agotó por completo en órdenes de apartado. La colaboración Dark Night Of The Soul entre Danger Mouse y Sparklehorse con una serie de cantantes, no imprimió disco alguno, pero sacó a la venta 5000 copias de un libro cuyas 100 páginas ilustraban la música con fotografías capturadas por David Lynch; acompañadas por un poster y un CD en blanco: ahí para que lo baje usted y lo queme. En el 2010, Beach House lanzará Teen Dream complementado por un DVD que contendrá un videoclip para cada corte de la producción.

A pesar de que el combo LP más descarga de mp3 puede suprimir al disco compacto, con el resurgimiento tsunami del vinilo y las nuevas posibilidades tangibles y visuales para la música, ¿podemos decir que el formato físico está muerto? El fetiche del CD o LP, así como el boleto de concierto autografiado, implica asignarle un valor mágico al objeto, que seamos realistas, no es inherente a él. Parte de ese poder es llegar a poseer un pedazo de la banda -“con esta copia del It’s Blitz tengo un cachito de Karen O”. Las ediciones físicas nos hacen cómplices, y aunque ya no sean el negocio multimillonario a la usanza del Thriller de Michael Jackson, son el capricho de un número muy respetable de gollums coleccionistas. No es melancolía ni pánico, el mercado se ha reducido y ha llegado el momento de que las transnacionales, distribuidoras y menudistas repiensen sus demandas financieras.

*Esta artículo también lo pueden encontrar en Ibero 90.9 y escuchar editoriales como esta en Delicatessen, programa de música nueva de Ibero 90.9

Más colaboracionitis!!!

“The High Road”es un sencillo para aquellos que extrañaban la voz del vocalista de los Shins, James Mercer, y para aquellos otros que jamás tendrán suficiente de Danger Mouse…

“The High Road”

Broken Bells

Broken Bells

Columbia, 2010

Colaboracionitis: Síndrome crónico característico de los músicos cuando ya no encuentran qué más hacer con sus bandas originales. Ejemplo:

Broken Bells es un dúo conformado por James Mercer de los Shins y el as productor Danger Mouse, miembro de Gnarls Barkley.

(La colaboracionitis no es una síndrome negativo y se puede vivir una vida normal padeciéndolo)


Parece que estos dos sujetos se cayeron bien al colaborar en Dark Night Of The Soul a la par de Sparklehorse, pues esta vez el Sr. Mercer y el Sr. Mouse dejan escapar este sencillo como una probadita de lo que nos espera el siguiente marzo del 2010, fecha en la que saldrá a la venta el álbum homónimo de la banda.

En Broken Bells, el vocalista de The Shins se encarga de las vocales, la guitarra y el bajo. Danger Mouse toma sin excepción la producción del proyecto así como la batería, el órgano y el sintetizador. Sin duda una producción de múltiples arreglos donde la lírica ingeniosa de uno y la maestría musical del otro nos hacen recorrer caminos de variante altura.

2009: Los 10 mejores discos

Sí, ya es el 2010 y a lo mejor hemos llegado tarde a eso de las listas del año… Pero bueno La Caja de Música por fin ha resuelto cuales son sus discos favoritos del año, (la verdad me costó mucho trabajo).

En esta lista van a encontrar algunos discos que han sido muy mencionados en las demás listas del mundo, no debe de haber ninguna sorpresa ahí…  Así como algunos que sólo me gustan a mí y que se ganaron su lugar por haber estado presentes en mis altavoces a lo largo del año, pueden no ser lo más importantes, pero simplemente me gustaron más que cualquier otra cosa. Aquí vamos…

1. Veckatimest

Grizzly Bear

Warp Records

Veckatimest es el segundo álbum de estudio en el que Grizzly Bear ha trabajado como un cuarteto oficial. Fue lanzado en Mayo por Warp Records, sello que a pesar de distinguirse por su extenso catálogo electrónico decidió darle un hogar a esta banda de Brooklyn cuyo sonido folk de vez en cuando es perpetrado por sigilosos sintetizadores. A pesar de haber sido confeccionado con la misma estética sonora que su predecesor Yellow House (2006), en esta producción decidieron controlar aquella difusa belleza con canciones más concretas. Cortes como “Two Weeks” o “While You Wait For The Others” se sirven de momentos o bollas a los cuales podemos aferrarnos en medio de su marea musical. Lo mejor de todo es que no tienen que recurrir a las mañas del pop: por más denso que se torne el álbum –gracias a una producción y mezcla hecha con lupa y alfiler,- cada track es un objeto bizarro, pero siempre encantador y accesible. Justo al final de una década que amenazaba con sólo haber reciclado las décadas anteriores, Grizzly Bear restauró el sentido de la belleza modulando su volubilidad entre coros incorpóreos, místicas cuerdas y etéreos teclados, siempre con la exactitud de una maquinaria que fue confeccionada milimétricamente. (Para leer la reseña y justificación completa de por qué es disco del año, visiten ibero909.fm, den click aquí.)

Mejores tracks: “While You Wait For The Others”, “Two Weeks”, “All We Ask”, “Cheerleader” y “I Live With You”

2. Merriweather Post Pavilion

Animal Collective

Domino Records

Merriweather Post Pavilion es originalmente el nombre de un lugar para conciertos al aire libre localizado en Simphony Woods, Columbia. Los miembros de Animal Collective decidieron tomar prestado el nombre porque solían acudir a ese foro y porque siempre han querido hacer música que pueda hacer de un concierto al aire libre una gran experiencia. Con su octavo álbum de estudio lograron su cometido pues las emisiones de sus consolas tiene estructuras microcelulares que hacen de su sonido una red orgánica que envuelve todo en cuanto se presiona play en el reproductor. Los integrantes son famosos por prolíficos y no es una sorpresa que Animal Collective sea la banda que pudo darle en definitiva un sonido a la década haciendo que lo electrónico parezca materia orgánica, y de sus elaborados beats y ritmos tribales cortes como “Summertimes Clothes” y “My Girls” que a pesar de exquisitos tienen coros que arrastran a cantar al que más oponga resistencia. Merriweather Post Pavilion es un álbum con capas y capas de sonidos que evocan el intricado paisaje de una selva tropical que resplandece y que resume en 11 tracks el imaginario del 10 años.

Mejores tracks: “My Girls”, “Summertime Clothes” y “Bluish”, pero en realidad todos todos!!!

3. Album

Girls

Matador Records/ Arts & Crafts México

El álbum debut de Girls, titulado Album para no complicar las cosas, es una colección de 12 pistas empapadas por el sol californiano que capturan dicha estación en cada una de sus notas. A la vez su música está inspirada por el Doo-Woop de los cincuenta y el rock clásico de los sesenta. Sí. Eso de retomar las clásicos insertándolos en paredes de ruido o dándoles la vuelta con letras -que por perversas son doblemente encantadoras,- son trucos que se han hecho antes. Sin embargo, la música de este dúo de San Francisco no pretende sacarle provecho a estos infalibles géneros. Si los retoman es por pura honestidad: debido a la historia de vida del compositor y vocalista Cristopher Owens está en su naturaleza hacerlo. Sin duda Album es una producción que sobrevive a la anécdota, pero conocer la historia de Christopher  hace que todo en el disco tenga sentido. No es necesario que una banda reinvente la música para poder identificarnos con una canción. Si la composición es honesta y auténtica lo reconocemos como nos reconocemos a nosotros mismos en un espejo, de igual manera podemos reconocernos en cada uno de los tracks de Album. Se recomienda a Girls como una banda a la cual recurrir si alguna vez se han preguntado cómo se siente desquitar la vida. (Para una jutificación más completa visiten esta reseña en la página de Ibero 90.9)

Les recomiendo esta entrevista de faqmagazine.org con C. Owens.

Mejores tracks: Todos! Pero “Lust For Life”, “Curls” y “Morning Light” son las mejores.

4. XX

The XX

Young Turks

La primera vez que escuché este disco tengo que aceptar que el track introductor titulado  (…duh!) “Intro” me pareció uno de los mejores cortes del año, el resto del álbum me pareció indie pop que con facilidad podría seducir a cualquiera y no me impresionó, por lo tanto lo descarté. Por alguna razón lo seguí escuchando, me imagino que por terca o porque sentía que no le había prestado su merecida atención. En mis vacaciones de fin de año me di cuenta que canción del xx escurre  miel que al pegostearse es más divertido que molesto, cada track es dulce y sutil. Matiene siempre un tono sensual que intuyo es obra de la base rítmica y las susurradas vocales de la guitarrista Romy Madley Croft y  el bajista Oliver Sim. En resúmen: el álbum es de los mejores del año porque es sutil y bello, cada pieza cae en su lugar como si Kate Moss hiciera un striptease de prendas de diseñador que caen simétricamente sobre la duela. Como todo se mantiene elegante y lleno de clase, me imagino que por eso se ahorran la tercera consonante “X”.

Mejores tracks: “Intro”, “Islands” y “Heart Skipped A Beat”

5. Hold Time

M. Ward

Merge/ Arts & Crafts México

Hold Time es un álbum de folk iluminado que evoca la sencillez campirana de todos ser humano sin importar de donde venga. A pesar de que contiene tracks que bien podrían escucharse sentados en una mecedora mientras se contempla cómo crece el maiz, también tiene cortes elegantes y alegres que hacen que el folk tenga cabida en post-modernidad. Probablemente no lo vieron en la mayoría de las listas de discos del año, pero este sexto álbum de Matthew Ward reune 14 tracks  que desde la música y la letra tienen un sentido atemporal. Hold Time es el resultado de distintas colaboraciones (entre ellas de su compañera en She & Him Zooey Deschanel) en la composición y la producción, un conjunto de mentes expertas que saben hacer de lo burdo algo pulido para el corazón.

Mejores tracks: “Never Had Nobody Like You”, “Jailbird”, “Rave On” (cover a Buddy Holly), “Oh Lonesome Me”, “Bake’s View” y “Outro (I’m A Fool To Want You)” la cual alguna vez fue una canción de Frank Sinatra.

6. Monsters Of Folk

Monsters Of Folk

Rough Trade

Lo que parecía el capricho de los niños prodigio del folk dosmilero se convirtió en la producción que no por ser una “supergroup” salió bien. Como el carnicero: vayamos por partes… La alineación de Monsters of Folk cuenta con el sutil blues de M. Ward, la atmósfera etérea que genera Jim James, vocalista de My Morning Jacket, así como con el dúo medular de Bright Eyes: el palpitante Connor Oberst y el productor Mike Mogis. Cada integrante aporta de lo suyo y a pesar de lo que se espera al juntar semejantes egos, el álbum cumple con los mejores atributos de cada uno de ellos perfectamente afianzados: las múltiples facetas del álbum demuestran que se supieron cederse el micrófono y los reflectores. Si hubo altercados, nadie se enteró, pues cada uno brota en cada uno de los tracks sin traicionarse ni opacarse. Monsters Of Folk es disco del año porque da gusto ver que los retoños del folk se lleven bien.

Mejores tracks: “Man Named Truth”, “Say Please”, “Baby Boomer” y “Sandman, The Brakeman And Me”

6. Dark Night Of The Soul

Danger Mouse & Sparklehorse

Self-released

El rincón más oscuro del 2009, Dark Night Of The Soul es el resultado de la colaboración entre los aces Danger Mouse y Sparklehorse y un par de personajes más o menos importantes (coff, coff Wayne Cohen, Iggy Pop, Gruff Rhys, Julian Casablancas)… En la parte visual nada más y nada menos David Lynch. Hablando de supergrupos, ¿qué te puedes esperar de un disco así? ¿lo mejor? Este álbum está en el conteo por su densidad nocturna. Según Wikipedia “La noche oscura del alma” es un poema de San Juan de la Cruz, y esa frase es una metáfora para una fase muy particular por la que pasa el espíritu. No pudo haber tenido mejor título, cada una de las letras tiene una pesadez y una vocalización fantasmal, la música evoca ambientes nocturnos donde las criaturas son incapaces de salir a la luz. Está manchado de constante dolor. Es un viaje en la oscuridad no sólo para el alma si no para toda la escena musical.

Mejores tracks: “Revenge (Ft. Wayne Cohen)”, “Little Girl (Ft. Julian Casablancas)”  y “Insane Lullaby (Ft. James Mercer)”

8. The Pains Of Being Pure At Heart

The Pains Of Being Pure At Heart

Slumberland

Dulce y estático dream pop directo de Nueva York, una dulce declaración de amor adolescente rasguñado por guitarras reverberantes. Cada track tiene ese sabor agridulce que puede hacernos recordar los primeros retozos, así como musicalizar el noviazgo de aquellos que palpitan juventud. En este álbum todo es simple y honesto, y por eso cada canción tiene un poder especial, todas nos quedan como nos queda el saco. Las letras están compuestas de frases que hemos escuchado antes pero que suenan lindas porque el sentimiento es auténtico. Éste álbum está aquí por sincero, lo sencillo es más convincente. La producción es un estandarte al amor adolescente, donde el mundo se trata con una dosis extra de dramatismo pero a la vez de frescura. Aunque parezca redundante, The Pains Of Being Pure At Heart resalta por su corazón puro, donde  brotaron melodías y letras que antes de querer sacralizarse pretendieron ser sinceras. Hay requisitos de la edad adulta de los cuales se pueden prescindir. No está mal vivir la vida en superlativos o hacer sólo lo que queremos hacer. A lo mejor tomarnos el tiempo que tiene un adolescente es el mejor cuidado para el músculo palpitante que cuelga dentro de nuestro pecho.

Mejores tracks: “Come Saturday”, “Young Adult Friction” y “This Love Is Fucking Right”

9. Sometimes I Wish We Were An Eagle

Bill Callahan

Drag City

El tiempo sana, y la voz de Bill Callahan también. Éste es otro álbum que no se toparon en otras listas, y sin embargo está aquí porque Bill Callahan sabe que cada canción debe  tomarse su tiempo: los ritmos son pausados, las vocales templadas y los arreglos inteligentes. Your love is the king of the beasts and when it gets hungry it must kill to eat, esta producción es tímida y callada pero en ningún punto titubea, a pesar de tener varias canciones de debilidad. Siempre con aire de fantasmabilidad, Sometimes I Wish We Were An Eagle es elocuente en cada uno de sus elementos, un álbum que tiene mucho qué leerse entre líneas.

Mejores tracks: “Jim Cain”, “Eid Ma Clack Shaw” y “Rococo Zephyr”

10. Tarot Sport

Fuck Buttons

ATP Recordings

Me gusta el nombre de la banda “Fuck Buttons”. Su segundo álbum Tarot Sport paraece haber sido hecho por androides que tienen los botones para hacer de esta electrónica experimental algo accesible. Lograr que la música experimental de sintetizadores metálicos tenga tal forma que sea reconocible, fácil de comprender y adoptar, es un mérito que pocos músicos de la calaña de este dúo saben lograr. Lo mejor es que en ningún momento se comprometen, el álbum es tan complicado y envolvente y parece ser siempre ascendente. Cuando lo escuché por primera vez sentí que estaba entrando en un tunel cuadrado del cual colgaban del tello filigranas eléctricas que escaneaban mi cuerpo mientras pasaba.

Mejores tracks: “”Surf Solar”, “Space Mountain” y “Olympians”

Mención especial: Were The Wild Things Are OST

Karen O And The Kids

DGC/ Interscope

Este álbum puedo introducirnos en un mundo mágico sin necesidad de ver la película. Todavía no nos llegan los carretes a La Caja de Música así que no podemos evaluarlo como soundtrack pero sí como un paquete de canciones que además de energía están cargadas de inocencia y …salud. La voz de Karen O siempre mística se convierte de oscura a algo más parecido a la voz de una hada, no necesariamente fragil, pero sí más dulce. Simplemente el álbum me hace pensar lo increíble que es estar chavito, ser niño tiene más onda.

Mejores tracks: “All Is Love”, “Heads Up” y “Sailing Home”