Parece que de lo único que posteamos en La Caja de Música es de Girls y eso es porque casi no posteamos en general. Rápidamente, les dejo el nuevo video de “My Ma”, oficialmente el nuevo sencillo del Father, Son & Holy Ghost de esta banda de California. El video y la canción se explican solos…
Esta es una sesión de Christopher Owens, vocalista de Girls, que fue grabada hace un rato pero donde interpreta canciones que más tarde aparecerían en Father, Son & Holy Ghost. Otras no figuraron, pero son igual de chulas que él. Esta es la descripción de Ryan McGinleysobre la sesión, la cual fue una especie de apertura para una de sus exposiciones.
“A year ago today was the opening for my show Life Adjustment Center at Ratio 3 Gallery in San Francisco’s Mission. Christopher played an acoustic set in the gallery, and everyone sat down on the floor to listen. He had told me about doing a special set for me, and then he played all of these songs that I had never heard at the time. It was the best surprise ever. A lot of them ended up on the new GIRLS album, Father, Son, Holy Ghost. Here are some videos of his performance that night.” —-Ryan McGinley.
Mi favorita es “Key To My Heart”, la cual explica no había tocado nunca y la hizo porque su novia lo trata muy bien. También toca una de las más lindas del nuevo disco, “Saying I Love You” y”End Of The World”, la cual es un cover a Skeeter Davis. Aquí dejamos todos los videos de esa sesión. Sigue leyendo →
Hey! Aquí un playlist integrado por algunos de los artistas que se presentarán en el Pitchfork Music Festival el próximo fin de semana en Union Park en Chicago. Algunos de los headliners son Pavement, Modest Mouse, LCD Soundsystem y Broken Social Scene, pero esta lista de canciones contiene artistas de menor talla aunque de gran calidad… El playlist está re bueno, y nosotros lo obtuvimos del sitio RCRD LBL.
Más jala un par de tetas que un par de carretas. Al menos este sabio proverbio aplica a una banda que a pesar de haber sido formada por dos varoniles muchachones, se hace llamar chicas en inglés: ¡Girls! El pasado Jueves 3 de junio el Lunario se empapó del verano que esta banda de San Francisco ha conseguido encerrar en un disco de 12 canciones. A punto de estallar dicha estación del año, los chicos de Girls entregaron una emocional interpretación no sólo de su primer álbum, sino también de sus nuevas canciones. Si el verano implica que las faldas se acortan y que desfilan los bikinis por ahí y por acá, una banda que se llama Girls se sirve de la asociación libre para refrescarnos con su reverberante sonido, que más que un riff de guitarra parecen una perfecta ola para surfear.
Momentum
El setlist se construyó de una manera muy sabia pero a la vez natural. Con la excepción de “Laura”, abridora del concierto, y “Lust For Life”, el concierto se fue acelerando de las rolas tranquilas del Album y las canciones nuevas, hasta estallar en el corte más saturado del primer disco de Girls. El ¡Moméntum! sin duda, fue la transición entre la melancólica “Hellhole Ratrace” y la estruendosa “Morning Light”, que más que una transición entre ambos cortes, fue un estallido de ruido tan inmenso que pudo haber oscurecido los cielos y que sin embargo iluminó al público cual estertor matutino.
Extravagante
Cristopher Owens, vocalista de la banda, es un joven resplandesciente que más por su carisma que por sus atractivos físicos, logra cautivar a chicos y chicas por igual. Se parece a Macauly Culkin, pero su imagen madura al escuchar su bizarro tono de voz. Desde su atuendo de ochentero fachoso –pantalones Dockers, playera fajada y zapatos de papá,- Owens irradia estilo pero también un poco de inocencia y timidez. Un frontman que reconoce al público y le da su lugar, a pesar de que se dirige poco a él, no por arrogante sino por penoso. Owens logra hablar mejor a través de su música, tan sólo escuchen o lean sus entrevistas. Pero lo más extravangante, y debemos agregar cool y glamoroso, fue cuando sacó un peine de su bolsillo y corrigió su peinado, justo antes de tocar “Big Bad Mean Motherfucker”, track que parece una versión nueva y más pervertida de “Greased Lightning” oda al automóvil de Danny y los T-Birds en Grease.
Lamentable
Cristopher Owens arrivó al escenario sin su melena dorada… ¡se cortó el pelo! Ahora lo lleva muy corto de un lado y con flequito o melenita del otro, dicho flequillo fue el acicalado por su cepillo portátil. Lo único lamentable es no poder ver agitarse aquella melena resplandesciente, pero a Owens eso no le quita lo guapo y mucho menos el talento.
Moraleja
Pollito= chicken, gallina=hen, lápiz=pencil y chicas=Girls. Girls no pretende imitar el clásico sonido roncanrol. Al contrario, pareciera que Cristopher Owens, Chet JR White (bajo) y su banda en vivo, no conocen otro lenguaje musical. Sin duda es una banda de vastas influencias, pero aquel sonido clásico sumado a la reverberancia y las naturales letras de Owens, parecen ser algo absorbido, un lenguaje propio. Don’t Believe the Hype: el hype u “ondita” que traen desde septiembre, no recae en un sonido “super nuevo”, “súper innovador”. Podemos elegir no creer en el hype, pero en el caso de Girls está sustentado. No significa que los postulemos como la banda del siglo o los salvadores del whatever. Su hype es congruente con la honestidad e inocencia de su proyecto, el cual fue más que evidente en su acto en vivo.
Cartera de éxitos
“Laura”, “Lust For Life”, “Hellhole Ratrace”, “Morning Light”, “Lauren Marie”, y la más pedida de la noche “Summetime”. Es común que el público se distraiga cuando se interpretan las canciones nuevas, porque debemos aceptarlo: nos gusta tener algo a que corearle. Sin embargo, las canciones nuevas fueron muy aplaudidas y disfrutables. Conservan el sonido del primer disco, a pesar de que podrían sonar a lo mismo, su sencillez es también refrescante. Girls no es una banda complicada, no tiene por qué serlo.
*Esta reseña la pueden en contrar en Ibero 90.9, si visitan este sitio y aun no está, presionen al joven Vélez.
Tan seguros están de su música y su masculinidad que no les importa que su banda se llame Niñas. Ahora los corazones sucumben ante la nostalgia y se vuelven hipersensibles debido a un dúo proveniente de San Francisco cuyos miembros, a pesar de lo esperado, pertenecen al sexo masculino: Chet JR White, cuya labor principal es la producción, así como tocar el bajo, y Christopher Owens, quien compone y ha escrito todas las canciones de este álbum debut titulado por este par de hippies como… Album. Sí, el álbum se llama Album, sólo por el gusto de señalar lo evidente.
Es justo esa simpleza y honestidad la que distingue a Girls: el sonido lo-fi se ha hecho antes, engalanar y traducir el rock clásico a nuestros tiempos también. Album resume la atropellada y rica existencia de Owens, sin necesidad de exhibir nada de su vida. Este larga duración logra desembocar en doce canciones que retratan vívidamente el verano, pero sobre todo resuenan como el sol californiano y se perpetúan en la ropa y en el pelo como lo hace la arena de mar.
El vocalista de Girls, Christopher Owens, es un insaciable joven de melena dorada que irradia carisma y se viste en colores pastel. Tiene el aire de un niño mal llevado: carita de ángel y mente perversa, graciosa y rebelde. Justo como se pudo haber retratado a Kurt Cobain. A la vez, Owens tiene una energía y un rostro tan familiar que puede recordarnos aquel sorprendido Macaulay Culkin con la boca abierta y las manos en la cara: síntesis de cómo se siente estar chavito. Esto es importante porque parte de la experiencia Girls es enterarse de la historia de Owens.
Christopher nació en Miami, sin embargo creció en distintos países porque su madre pertenecía a un culto conocido como Children Of God. El propósito de la secta era criar una nueva generación alejada del resto del mundo, el cual acusan de ser tan malo como de estar confundido. Lo único que Christopher escuchó al crecer fue la lista de canciones favoritas del fundador: cassettes de rock clásico, pero sobre todo mucho Doo-Wop. No fue hasta la adolescencia cuando Guns ‘N’ Roses, Michael Jackson y Bon Jovi empezaron a colarse en la comunidad por medio de los niños más grandes. Con estos artistas Owens aprendió a tocar la guitarra. Sólo tuvo que escaparse de la comunidad, sobrevivir un periodo errante por Estados Unidos y tocar en diversas bandas punk, para formar Girls con JR White, dúo que de ser juzgados por Children of God, arderían no bajo el estertor de San Francisco, sino en las llamas del infierno. Este cristianito que se dio a la fuga no sólo ha conquistado a los snob de Pitchfork Media, quienes calificaron Album con 9.1, sino que ha creado un álbum que sobrevive a la anécdota, aunque sin duda sus canciones funcionen mejor con ella.
Album son los Everly Brothers sumados a los Beach Boys, pero redondeados con la sagacidad de Christopher Owens. El disco es una docena de gemitas cuya sinceridad irreverente y austera harían a cualquier señorita confesar: “me gusta porque me pone nerviosa”. Christopher es el astuto novio que sin ordenar bien sus ideas, logra sonar convincente, sobre todo ahora que no tiene límites religiosos para expresarse y por lo cual suelta lo que piensa sin elaborarlo de más. Girls monta todo este teatrito en una musicalización siempre simple y familiar.
Uno empieza a enamorarse de Girls desde la primera pista, “Lust For Life”: no importa qué tan dañados o perturbados hayamos empezado a vivir, siempre hay un anhelo por la vida aunque ésta se reduzca a una pizza caliente y una botella de vino. Después, parece que se están disculpando mediante argumentos más que justos con “Laura”, el segundo track, donde una guitarra reverberante alcanza una melancolía profunda.
“Ghost Mouth” es el soundtrack para escapar de los trances de ocio, retratados por una batería de ritmo pausado; así como “God Damned” es el corte en donde la baja fidelidad se hace presente, pues parece que la grabaron en la contestadora de un teléfono. El ingenuo rock cincuentero empieza a oler a marihuana con “Big Bad Mean Motherfucker”, donde todo está manchado de estática y un poquito de perversión. “Hellhole Ratface” es una súplica de quien no quiere sufrir; el video de este sencillo desglosa de manera articulada lo que es pasársela bien: compartir botellas de vino, abrazar peluches y besuquearse entre todos.
Album se convierte en una “noche tiki” con “Headache” para luego amanecer de nuevo con “Summertime” himno digno del verano, el cual es más hermoso cuando se comparte. El corte incluye una faceta ambiental donde se traduce el caer de las olas con una guitarra, lo cual a estas alturas del otoño sabe agridulce. “Lauren Marie” no necesita aplicar la táctica bostezo-abrazo para seducirte. La pared de sonido en “Morning Light” es una luz cegadora que deja traslucida la voz de Owens, este es el corte más estruendoso del álbum. Todo lo descompuesto se compone con “Curls”, que probablemente alude a la banda que Owens tenía con su exnovia, de la cual parte la formación de Girls. Esta pista es transición instrumental para la caída del telón.
Por qué no terminar con lo que mejor se les da: una declaración de amor, la cual es elegante sólo porque estos chicos son muy directos. En “Darling”, parece que este par se aleja con sus outfits playeros montados en motocicletas que se perfilan hacia el sol, dejando una estela de estruendo y un atardecer de buena vibra.