Suck It And See: Música para matar zombies

Arctic Monkeys
Suck It And See
[Streaming]
Productor: James Ford
Domino, Junio 2011

“No te vayas a sentar porque moví tu silla” parece una broma de salón de primaria, pero sólo los Arctic Monkeys pueden decirlo y sonar rudos. Los muchachos de Sheffield ahora son mucho más que una banda de post-punk heredera de los Libertines; desde su tercer álbum Humbug (2009) arrastran consigo un sonido más arenoso, más pesado, y como la crítica lo llama: más stoner.

No hace falta aludir a las drogas. El stoner rock es una versión más psicodélica del metal, pero en realidad sólo se distingue por tener otro tipo de densidad. Josh Homme de Queens Of The Stone Age tiene algo de culpa pues produjo Humbug a lado de James Ford de Simian Mobile Disco, quien además tiene un talento especial para darle majestuosidad a todo lo que hace ruido: no olvidemos la producción del álbum de Last Shadow Puppets, también proyecto del vocalista Alex Turner.

En pocas palabras el regreso de los Arctic Monkeys algo tiene de stoner y de la densidad de una tormenta desértica, algo tiene también de maldad y es por eso que Suck It And See es el álbum perfecto para matar zombies -aunque esa no haya sido la intención de la banda, ni del productor James Ford. Cada una de las canciones más pesadas del disco son como balas de escopeta que a corta distancia o con audífonos, son tan letales para un muerto viviente como un disparo en la cabeza.

Los Arctic Monkeys se han distinguido por evocar imágenes poderosas con pocas palabras. Ellos no van a decir que una chica destructiva les movió el tapete y les causó una migraña, “She’s Thunderstorms” es un término más adecuado para semejante catástrofe y es también el título del track abridor. Alex Turner y sus amigos tienen una manera especial de decir las cosas, la cual es cool, sexy e inteligente.

Sostener canciones pesadas requiere de un vocalista rodeado de humo de tabaco, un guitarrista que emita electricidad y una línea de bajo que cause temor. Sin embargo los Arctic Monkeys cuentan también con un baterista que como indica el corte “Dangerous Animals” del Humbug, parece un animal mortífero. La rapidez y fuerza de cada uno de sus golpes siempre le han dado uniformidad a todos los discos de la banda y también a sus presentaciones en vivo. En esta ocasión el baterista Matt Helders vierte un poco de su maldad en “Brick By Brick”, probablemente el corte menos letrado del álbum, pero la única pista que le toca cantar casi en su totalidad.

“Don’t Sit Down ‘Cause I’ve Moved Your Chair” habla de una serie de riesgos que se pueden tomar, como bailar la macarena en la guarida del diablo, y al mismo tiempo insiste en el peligro inminente y certero de darse un sentón al no percatarse que han movido la silla. Y es que meterse con los Arctic Monkeys es un riesgo absurdo, son más rápidos y astutos que nosotros, y hacen sus propias acrobacias como “All My Own Stunts”, la séptima pista lo indica. De acuerdo a la letra la banda ha estado “viendo películas de vaqueros en tardes lúgubres,” y la maestría en el doble revólver se nota en los ácidos solos de guitarra y lo implacable de la batería al cerrar la canción. En un encuentro Vaqueros Vs. Zombies manejar canciones revólver resultaría vital.

A pesar de que en los primeros cortes la guitarra parece escurrir viscosidad verde y las notas se arrastran como cadáveres, de repente Suck It And See da un giro romántico. Estos británicos además de temerarios y combativos, también saben componerle canciones a sus novias. “Reckless Serenade” se trata de una chica que paraliza al mundo con sus atributos. Lo que tiene Alex Turner es talento y no verbo, pues no marea ni empalaga: impacta.

Por supuesto la caminata zombie hace parada en el Heartbreak Hotel, “Piledriver Waltz” y “Love Is A Laserquest”, son momentos de desamor aun impulsados por la fuerza de la batería, pero con arreglos mucho más delicados. Frases como “parece que desayunaste en el hotel de los corazones rotos” o “es más fácil pretender que sólo fuiste alguna amante”, dejan un espacio melancólico donde seríamos vulnerables a una estampida de infectados.

Parecería que el disco está partido en dos: la parte densa y stoner donde se arrastra cierto olor a sangre, y la parte donde Alex Turner decide verter su corazón dolido en una canción pop. A lo mejor “Suck It And See”, la pista que le da nombre al álbum, es el momento de la película de zombies donde los protagonistas se detienen a tener sexo en medio del Apocalipsis.

¿En qué terminan este tipo de hecatombes? Por lo general todo acaba mal, o se convierte en algo cíclico que va de momentos de paz donde los sobrevivientes comen de las latas que se robaron de un súper mientras platican de cómo era el mundo antes de la infección, a momentos de guerra donde se defienden de los zombies con metralletas y bats de béisbol. Lo cíclico con este disco es que una vez que se ha terminado la mejor solución es volverlo a poner.

Esta reseña fue publicada originalmente para el disco de la semana en Ibero 90.9 el Lunes 30 de mayo 2011. Si quieres escuchar el disco lo puedes hacer aquí.

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